Aplanamiento afectivo: perdida de motivación e ilusión
Una de las características más frecuentes al padecer una ansiedad elevada es lo que podemos denominar un aplanamiento afectivo y es que ya no disfrutas como antes de las cosas que te gustan y te sientes como si las emociones estuvieran anestesiadas o dormidas. Junto a la ansiedad elevada y mantenida en el tiempo se suele producir un empobrecimiento o restricción de la expresión emocional y una tendencia a controlar o evitar emociones.
En general esto ocurre por el propio intento de evitar la ansiedad ya que se empieza a considerar las emociones intensas como algo peligroso que es mejor controlar. El miedo a desequilibrarse o a pasarlo mal hace que procuremos evitar y/o controlar lo que se siente. Por eso el resto de las emociones se aplanan y la ansiedad se transforma en casi lo único que sentimos.
Un exceso de control puede provocar los dos extremos: o que las emociones se descontrolen, o que se inhiban. Los dos, de un modo u otro, acaban aplanando la vida afectiva y haciéndonos perder motivación e ilusión.
La ilusión y el miedo podemos decir que, en general, son incompatibles.
