Aumento de la evitación
Si hay una manifestación clara de que tenemos ansiedad, y muy relacionado con la dificultad de tomar decisiones, es que aumenta la evitación de situaciones o cosas que tenemos que hacer: Si podemos las postergamos y si no directamente las evitamos. Esa evitación puede implicar no solo situaciones difíciles sino también personas, trabajos contactos personales o profesionales, lugares, carreteras, fiestas, transportes o un sinfín de cosas.
Y esto lo hacemos simplemente porque con ello conseguimos un alivio inmediato, ya que ese malestar que provoca la ansiedad baja como por arte de magia, pero tiene una consecuencia más allá de ese bienestar momentáneo. La próxima vez que te enfrentes a algo similar, la mente te pedirá con más fuerza que vuelvas a evitarlo. De ese modo la ansiedad asociada se mantendrá.
